Esta pagina web es una recopilacion de las noticias y enlaces encontrados en la internet relacionadas a Jorge magico Gonzalez, de ninguna manera es un sitio oficial de parte del futbolista mas destacado de El Salvador, el unico proposito es reconocer su trayectoria por el mundo futbolistico. Preguntas o comentarios
Su carrera comienza en el club de ANTEL. Pronto empieza a
dar muestras de su increíble habilidad con él balón, con la que destroza a todos
sus rivales de infancia y adolescencia. El fútbol era su obsesión, y se pasaba
mañana, tarde y noche ensayando y practicando más y más regates, que luego ponía
en práctica en los partidos.
Es en el equipo de ANTEL donde nace el apodo con el que pasaría a la historia:
en un encuentro contra el CD Águilas, Mágico volvió locos a todos los contrarios,
y fue el gran responsable de la remontada (3-1) de su equipo, que coronó con el
tercer gol. El periodista Rosalío Hernández Colorado,
absolutamente exaltado ante el festival que estaba viendo, lo bautizó como El
Mago.
Ese mismo año ANTEL terminó en la parte media de la tabla la compañía telefónica
retiró su patrocinio del equipo. Muchos jugadores aprovecharon para fichar por
jugadores más importes, pero inexplicablemente Mágico se quedó para ser
contratado por el Independiente de San Vicente, equipo que
compró la categoría al ANTEL, quedándose además con el resto de jugadores. Su
debut con el Independiente se realizó en Ahuachapán frente al Municipal equipo
de esa localidad. Posteriormente, Jorge "Mágico" González estuvo a prueba en el
equipo mexicano Universidad de Guadalajara. Sin embargo,
después de estar semana y media siendo observado por los técnicos, los mexicanos
decidieron no contratarlo en detrimento de un jugador argentino que ya había
militado en el club. Más de uno debe estar dándose aún cabezazos en Guadalajara.
En el verano de 1977, y a pesar de tener aún solamente 17 años, se concreta el
fichaje de "Mágico" González por parte de uno de los clubes de más tradición
C.D. FAS (de la ciudad de Santa Ana) por la “astronómica” suma
de 60000 colones (alrededor de un millón de pesetas), cantidad escandalosa para
la época y el país. Pero es que Mágico ya empezaba a ser mucho Mágico. Allí se
consagraría el mito del fantástico jugador que estaba por venir. Su primera
impresión nunca era buena: su larga melena, su aire despreocupado, sus medias
caídas, su débil físico…antes de rodar el balón nadie apostaría porque pudiera
hacer nada de nada. Pero una vez que el esférico caía en sus pies, resultaba
imposible arrebatárselo.El club “tigrillo” alcanzó con él cotas de éxito que
hasta entonces parecían casi olvidadas. Conquistó dos veces consecutivas el
título de liga, y a punto estuvo de coronarse campeón americano (sólo pudo ser
vencido en la final de la Copa Interamericana
por el Olimpia de
Paraguay), algo impensable para un club salvadoreño.
Ya entonces empezó a dar muestras de su peculiar personalidad y salidas de tono,
pero los fasistas, igual que hicieran los cadistas años después, le perdonaron
todo, porque cuando salía al campo, les hacía olvidar todas sus trastadas, las
cuales pagaba con creces con sus regates, caños y disparos de falta.A la par que
triunfaba en el FAS, Mágico se convierte en el jugador bandera de su selección,
que por primera vez y contra todo pronóstico, se clasificó para la fase final de
un Mundial, precisamente, el que se había de jugar en España en 1982.
Posiblemente de no haber sido por este hecho, Mágico nunca habría recalado en
Cádiz.Fue en el campeonato Hexagonal de Honduras de 1981, que daba billete a
España’82. El camino fue arduo. Para llegar a la final hondureña, antes debieron
dejar en la cuneta a Panamá y Guatemala, para de esta manera, proclamarse
vencedores de Centroamérica.Tras esto, debían disputar la plaza mundialista
contra Honduras como anfitriona, Cuba y Haití como campeones del Caribe, y sin
duda los más peligrosos, Canadá y México por América del Norte. Todo apuntaba a
que todos estos equipos debían disputarse la plaza restante, ya que se daba por
hecho que México obtendría la otra. Pero la sorpresa sería mayúscula cuando el 6
de noviembre de 1981 El Salvador derrota a los verdes por 1-0. El gol lo marcó
Ever Hernández,
pero habría que dárselo a Mágico, que regateó a infinidad de rivales para
terminar solo ante el portero, al que fusiló (ver vídeo anterior). El arquero
contactó con la pelota, pero dejándola muerta para el remate final. El país
enloqueció por completo, y vio su sueño hecho realidad de acudir a un Mundial.
Lo haría junto a Honduras, toda una sorpresa.Como no podía ser de otra manera,
Mágico entró en el once ideal de este torneo.Durante la fase de preparación al
Mundial, y tras la exhibición en Honduras, fueron muchos los clubes americanos
que se interesaron por hacerse con sus servicios: Aurora y Comunicaciones de
Guatemala, los Pumas mexicanos, Los Angeles Aztecas (donde habría coincidido con
los últimos coletazos de fútbol de Cruyff) o el Universitario
de Perú, pero no se llegó a ningún acuerdo. Especialmente sangrante fue el caso
con el Paris St. Germain: los galos cayeron derrotados por 3-1
contra la selección salvadoreña, tras otro festival del Mago. Estaba ya todo
resuelto para el fichaje, pero a última hora, Mágico no se presentó en el hotel,
donde esperaban los dirigentes franceses. Aquello era muy serio para él, y
decidió no presentarse. Ya era Mágico en todo su esplendor. Así, el pequeño y
humilde país centroamericano acudía a la cita mundialista siendo una de las
cenicientas, y nada pudo hacer por darle la vuelta a esta situación. Sin
embargo, y a pesar de las goleadas recibidas (en su debut mundialista recibieron
un duro correctivo de Hungría, que les endosó un 10-1: aún así, Mágico fue
elegido el mejor jugador del partido), muchos se quedaron con las cosas que
vieron a hacer a un hasta entonces desconocido “Mágico” González (fue nombrado
décimo mejor jugador del torneo). Uno de ellos fue el entonces secretario
técnico (y que había sido jugador muchos años antes) del Cádiz, Camilo
Liz, que enseguida pensó en él como un más que aceptable refuerzo para
el cuadro amarillo. No fue el Cádiz el único que se interesó por el joven
salvadoreño: el Atlético de Madrid también preguntó por él, pero por fortuna, el
interés de los rojiblancos no cuajó, por lo que Mágico terminó fichando por el
club de Irigoyen aquel verano. Nadie entonces, ni los mismos protagonistas,
podían imaginar que se estaba escribiendo la primera página del capítulo más
importante de la centenaria historia del club gaditano. Tras las muchas ofertas
recibidas, y otras tantas negativas por el temor al rigor del fútbol profesional,
Mágico, que debió intuir que en Cádiz las cosas serían diferentes, terminó por
ceder y dar el salto al fútbol europeo, aunque fuera en un humilde equipo de
Segunda División. Él no necesitaba más para ser feliz. El Cádiz pagó a FAS la
suma de siete millones de pesetas, para tenerlo por un año. Al verano siguiente,
si el Cádiz quería quedarse en propiedad con el jugador, habría de pagar otros
12 millones. Su debut ese verano con la camiseta cadista se produjo en un
amistoso ante La Barca en Vejer, y posteriormente, la fecha del 11 de septiembre
de 1982 pasaría a la historia del cadismo como el primer día que jugó Mágico un
partido oficial con la elástica amarilla. Fue en Carranza frente al
Murcia, encuentro que se llevaron
los pimentoneros por 1-3. Mágico era uno de los pocos jugadores que se salía de
la estricta política de austeridad marcada por Irigoyen, y gracias a la cual se
produjeron aquellos años los mejores talentos futbolísticos salidos de la
cantera cadista. Sin embargo, Mágico también tenía su lado malo, y era su poco
apego a la disciplina. Tanto era así, que junto con él vinieron a Cádiz Manuel
Armando Monedero (dirigente de su anterior club, el FAS) y Jose Ramón Flores, de
la Federación Salvadoreña, para intentar meter en cintura al astro. Esa sería la
constante durante su carrera: alternaba grandes tardes de fútbol con “espantás”
de los entrenamientos (el club llegó a asignar a un empleado la tarea de ir a
despertarlo todas las mañanas) y juergas nocturnas que acababan de día.
Pocos jugadores han dejado una estela tan grande
por su genialidad y manera de concebir el fútbol-arte como Mágico González.
Pese a que a mí me cogió con una edad temprana para apreciar el fútbol de
calidad, ya tenía claro que aquel no era un futbolista normal, y sus
espectaculares jugadas han quedado marcadas en mi retina como fútbol en estado
puro.